martes, 14 de junio de 2011

Ghosts

Ya estaba metida en cama y esta era la 3ra noche consecutiva en que, al acostarme sobre mi lado izquierdo y cerrar los ojos, sentia el brazo del Señor M. debajo de mi cuello y su cuerpo acostado a mis espaldas. Todo esto no era una ilusión de una tonta soñadora, sino el recuerdo de una tonta enamorada.
Aquél día, hace casi un año, cuando M y yo fuimos a mi casa, todo estaba calmado en el barrio. Entramos en la casa, y nos tiramos en el sillón del salón, en medio del desastre de maletas recien desempacadas y ropa en las esquinas. Cogí la camisa que le habia traido he hice que se la probara, allí, delante de mí y sin quitarle un ojo de encima. Le quedaba tan genial, tanto que para no olvidarlo jamás tuve que tomar una foto. Subimos a la terraza y nos tiramos en el suelo, con mi cabeza apoyada en su pecho, a ver las estrellas. Aquellos astros que habian presenciado nuestro romance hace 5 años, eran testigos una vez más de mi felicidad.
Aquél día fue cuando mis sentimientos por el se asentaron y mi corazón le gritó "TE AMO!", pero el no lo supo.
Aquella noche de verano mientras abrazaba al Señor M, le dije "mío"... y el respondió "tuyo"... y le abracé más fuerte... Un sentimiento acogedor que no deseaba que terminara jamás... ese sentimiento venía con la etiqueta "Amor" incorporada... y yo la recibía gratamente. >M4UI<
Y cuando mi primo llegó para traer a mi prima, y Señor M se escondió en el baño, todo fue tan gracioso, como una travesura de pequeños. Aquella noche, cuando a mi lado, pasaba su brazo debajo de mi cuello, fue cuando mi fantasía se hacia realidad.
Anoche, cuando al cerrar los ojos le sentí, me dí la vuelta al otro lado, y me encontré de frente con un fantasma de un futuro, en el que el chico adecuado para mí, ese que aún está por llegar, me ofrezca su brazo como almohada, y yo, tonta enamorada, me acurruque frente a él.

viernes, 20 de mayo de 2011

Rápido

Recuerdo lo que vestía, también recuerdo su pelo, y lo que él vestía. Incluso recuerdo su olor... es un recuerdo a largo plazo que probablemente jamás olvidaré. Recuerdo que mis padres no estaban en casa, y que solo estaban mis primas. Que hablaba con él por teléfono y le pregunté porqué no venía a mi casa. Él me dijo que en media hora iba. Y yo me puse mi camiseta de rayas diagonales y mis vaqueros, una diadema... y subí a la terraza a esperar... Recuerdo su pelo a lo lejos, su pelo todo alborotado...
Cuando bajé a saludarle, él venía con un amigo, y allí en medio de la calle, cuando me acerqué me dió un beso feroz y desesperado, como si lo ansiara desde tiempos remotos, como si su cuerpo le negara hacer cualquier otra cosa aparte de besarme allí, en mitad de la calle.
Recuerdo todo, entrar a mi casa, presentarle a mis primas, ir a la cocina tomar jugo, y que me lo quitara de la boca... subir a mi habitación, sentarnos en mi sillón y comenzar a besarnos con desesperación y complicidad, y tocar, nuestras espaldas, cuellos, hombros, pechos... y que de repente llegara el quesero.
Recuerdo la sonrisa que llevaba hace 5 años cada vez que me veía... y la sonrisa con la que me saludó el año pasado cuando me aparecí en su casa sin previo aviso.
Y no quiero, dejarla ir... no quiero... esa mirada que brillaba pero que intentaba ocultar...

Bien me dijo alguien hace unos cuantos años... "lo que empieza rápido, termina de la misma forma". Y cuando lo piensas, es cierto, muy cierto. Mientras que la primera versión de M y yo nació en cuestión de días, y así mismo terminó de un día para otro, la segunda versión de M y yo nació de en medio de una especie de amistad, de meses hablando, de un recorrido nada corto... y terminó a duras penas, cuando ya se había intentado todo para mantenerla a flote... lentamente.
Pero... ¿Valió la pena?

sábado, 14 de mayo de 2011

Cosmos

Ese día era un día para los dos. No teníamos planes, aunque yo había mencionado que quería ver la nueva de Shrek. Así que ese día nos encontramos tirados en su cama mirándonos tontamente hasta que el cansancio le venció y cerró los ojos. Yo lentamente dejé la cama y fui al salón a jugar con Freya. Mientras Freya desataba mis cordones le escucho decir “querías hacer algo?” le dije que si íbamos a ir a ver Shrek, él dijo que vale, que le dejara dormir un rato, y eso hice. Hasta que sentí que se sentó en el sillón a mi lado, se hizo una bola y se quedaba dormido.
Cuando finalmente decidimos salir, puedo recordarle a mi lado en el carro público, dejándome al lado de la puerta para que nadie se siente sobre mí, yendo a comer helado y criticando a la gente que hacía la cola para entrar al cine. También puedo recordar su mano apretando la mía firmemente mientras hacíamos la cola, su cara vulnerable, su mente refugiándose de todos los sonidos a su alrededor… que yo abriera la boca y el centrara toda su atención en mí, que me escuchaba solo a mí.  Aquella noche llegué tarde para el horario de mi primo donde me estaba quedando, y recuerdo que estuvimos caminando por los lugares que habíamos recorrido durante nuestras primeras citas, hace 5 años. Lo que había pasado, lo que habíamos sentido. Aquella noche, frente a la puerta de la casa de mi tía, M me dio uno de los besos más cálidos de todo el verano, porque recuerdo que todo a mí alrededor desapareció y solo quedábamos él y yo. Y aquél fue el último beso, como si el cosmos lo hubiera planeado así, la última vez que le ví fue la última vez que le sentí como el M al que amaba. Quisiera pensar que todo lo demás fue mentira, y que ese era todo él, majestuoso y único. Perfecto.

jueves, 14 de abril de 2011

Dreams

<<I dreamed...
That you were sleeping, you were sleeping when I laid by your side and stared at you. And then you opened your eyes, saw me staring at you, smiled and closed your eyes again. Then, as if you suddenly realized it was true, you opened your eyes in astonishment when I closed your eyes with my hands and put myself right behind you and kissed your back from the coxis to the neck. Hugged your back and layed there... happy...>>
8-Noviembre-2010

miércoles, 13 de abril de 2011

Los últimos minutos de los 19... los primeros de los 20.

Y mientras entraba por la puerta de mi habitación las campanas daban las 12, mi cumpleaños empezaba mientras dejaba la bolsa de regalos sobre mi cama...
No había planeado que fuera especial, ni inolvidable, pero, afrontémoslo, solo habían pasado dos minutos y ya lo estaba pasando de maravilla.
Aunque sin quererlo mi mente le había evocado varias veces en la última hora mientras recordaba que la primera persona en felicitarme el año pasado, fue él. Sin embargo este año comenzó cuando yo entré en mi habitación... 
Puse el póster con las felicitaciones en mi pared y lo mire con gratitud unos minutos... tomé el librillo de Haikus que me habían regalado y recordé como hace unos minutos, cuando me lo entregaron, casi lloré.
Y pegatinas... numerosas pegatinas y chorraditas de estas que me encantan... no, no necesitaba cambiar nada... todo estaba tan bien que no me preocupé en guardarlo en mi memoria... solo en disfrutar... 
Y cuando llegué a mi habitación, y dejé las cosas en mi cama, me preocupé de no quitarme la ropa por si venían, y saqué el móvil... por si llamaban... por si llamaba.
Sin embargo llamó Laura. Sí, la esperaba también. Maldita Laura, siempre un brillante rayo de luz que mejora mis cumpleaños... porque en su tablón brillaban dos vídeos, una clásica pero no por ello mala comparación con Cristina y Meredith y la acústica... maldita acústica... me pone toda tonta...
Después de revisar el tuenti y sin más fuí a la cama, así comenzó mi cumpleaños.

miércoles, 6 de abril de 2011

Definitivamente no lo que me esperaba.

Creo que las mujeres entramos a las relaciones de pareja ilusionadas y llenas de expectativas. Al principio todo parece ideal, casi un suenio. Sentimos que a penas tocamos el piso, y por lo general queremos prolongar este estado anímico en el que todo es mas de lo que esperaba nuestro pesimista corazón. Es lamentable que mientras una se aferra mas a este espejismo, mas parece este querer esfumarse. Así el conflicto interno, el debate interminable entre la razón y los sentimientos se agudiza. Los instintos nos dicen "Corre", pero el testarudo y masoquista corazón quiere esperar, y la psique se agota, el dolor aumenta y la solución no llega. Y llegamos al punto de recordar los viejos tiempos y querer regresar a ellos con desesperación. No tenemos el valor ni la fuerza de elegir otro camino. Nos ahogamos. Nuestro ya débil sentido de auto-preservación se activa y nos vemos forzadas al cambio para sobrevivir. Nos volvemos mas duras, aprendemos a protegernos y amar menos. Y eso no lo esperábamos. Pasado un punto empezamos a marchitarnos por dentro. Se caen las flores de nuestro cerezo, desnudandolo, y aunque sabemos que pronto pasara y que volverá a florecer lo que con tanto ahínco habíamos cultivado, la verdad es que no queremos experimentar el frió invernal. Como mujeres no queremos dejar ir la esperanza, aunque el seguir conservándola signifique sufrir. Pero veces eso es exacto lo que necesitamos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Not the highlight of my week!

So, having a relationship is not the best thing in the universe sometimes. It takes freaking balls to keep going, to forgive, to forget and get over those nasty things that might come along the way. Yeah... definetly not the easiest thing to do. But, surprisingly, those little things that seem so small compare to the bad ones are the ones that get us through the day, and even in the darkest moment make you realize all was worth it.